Breve larga historia cocineril



Hola a todes! Como va?
Yo soy Eva, soy actriz y cocinera, me gusta sacar fotos de comida (mi novio es fotógrafo y aprendo bocha), la poesía, el sur argentino y (cliché, cliché) los gatos.
Vengo de una familia con muchisimos hermanos! Entre mi madre y mi padre le han metido parejo a la creación de humanitos.
Me crié con madre actriz y cocinera de hobbie, poeta de profesión... Amaba amasar medialunas integrales con ella.
A los 7 años quise hacer croquetas de arroz mientras ella fue al súper... Sabía que la receta llevaba arroz, huevos y harina.
Tenía arroz en la alacena, lo metí de la cajita directo al bowl, luego el harina y a continuación tocaban los huevos... No había!
Pero nada iba a detener mi creatividad, un maravilloso pote amarillo asomaba en la heladera, decía:
Maayonesaa, coon hueevo.
Listo, HUEVO! 2 cucharones generosos y al bowl.
Sartén al fuego y MUCHO aceite, porque a los 7 años, nadie sabe prender un horno.
Con una cuchara agarré cachitos y los fui echando en la sartén..
Al ratito empezó a saltar aceite para todos lados y a crispar, zuum pstssss ptsss piiim! O el ruido que quieran imaginar que les produzca mucho pero MUCHO miedo.
Me escondí debajo de la mesa redonda de la cocina, hasta que llegó mamá. Que apagó el fuego de inmediato.
Mis croquetas quedaron negras, y yo aprendí mi primer lección gastronómica: El vinagre y el agua no se llevan bien con el aceite hirviendo.
Lejos de retarme, madre preparo unos mates y nos sentamos en el balcón a comer mis croquetas. Yo no probé ninguna, pero ella si...
Recuerdo que dijo: Están un poquito crocantes, pero que ricas! Capaz la próxima podemos hervir el arroz antes, te parece?

Y así empezó mi amor, dejaba potes con leche en frascos abandonados, y luego de días juraba que eso era yogurth y que había que comerlo con cereales.
Ya de adolescente madre puso un restaurant de comida húngara en palermo, su marido, Gyuri, una persona maravillosa que vino de su Hungría natal tras la guerra con millones y millones de recetas maravillosas bajo el brazo y sabía transmitir muy bien el deseo de comer rico y limpiar mucho! Me enseñó la prolijidad, higiene y reglas básicas de la cocina...

Inicié y desinicié este blog mil veces... Fui posteando mis recetas en diferentes lugares, en hojas y libros y cuadernos desparramados por toda la casa.
Hoy creo que es momento de poner órden a mi creatividad.

Espero que lo disfruten, y cocinen, inventen creen, coman, se mimen y mimen a otres!
Que alimenten su cuerpo y corazones, su creatividad y disfrute.

Y si un día un niñe les ofrece una croqueta quemada,  no importa cuantos años tengan, hay que comerla.



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